Estas fiestas resultan una excelente e inolvidable opción de vacaciones decembrinas, sobre todo si planeas tu viaje con tiempo y visitas sus populares mercadillos navideños.
A mediados de noviembre llega desde España a Holanda Sinterklaas, un San Nicolás montado en caballo blanco y cargado de regalos para los niños. El 5 de diciembre deja los regalos en las casas mientras nadie lo ve. El 6 de diciembre se intercambian los regalos acompañados de poesías.
Los mercadillos de navidad en Praga comienzan el 28 de noviembre en la Plaza de la Ciudad Vieja y la Plaza Wenceslao. Se venden objetos decorativos, marionetas y juguetes, adornos, pastelitos de miel y deliciosos ponches preparados a base de té con ron, para beberse al mismo tiempo que se disfruta de música y danza y se fotografían las grandes peceras en la calle para después arrojar los peces al río.
Copenhague inicia sus celebraciones desde el 1 de diciembre, cuando en la Plaza del Ayuntamiento se encienden las luces de un enorme abeto, las plazas de la ciudad se transforman en pistas de patinaje sobre hielo y en las esquinas se ofrecen productos típicos.
En diciembre, Bruselas celebra sus “Placeres del invierno”, un programa en el que se reúnen 240 puestos en forma de cabañas para vender artesanías y deliciosas propuestas gastronómicas, todo en un ambiente alegremente decorado en el que resaltan las fachadas de estilo barroco de las casas de la Grand Place y del Ayuntamiento de Bruselas, además de espectáculos de luz y sonido.
La tradición de los mercadillos navideños en Alemania data desde 1628; uno de los más populares por su prestigio y tamaño es el Christkindeslmarkt en Nuremberg. Destaca por la calidad de sus artesanías y porque todo parece salido de un cuento. En el centro del mercado está el Pesebre, con figuras talladas en madera que cuentan historias de Navidad y son armonizadas por el olor del Stollen (pan dulce frutado), el Bratwurst (almendras tostadas) y el Lebkuchen (pan de jengibre).
Un escenario mágico es también Edimburgo, que recibe un festival navideño en los jardines de Princes Street, donde se instala una gigantesca noria; la ciudad destella con celebraciones, compras y alta gastronomía. Los festejos empiezan con un desfile de carrozas que atraviesan el centro histórico y los mercadillos se instalan abajo del Castillo de Edimburgo.
En Budapest la navidad inicia el 18 de noviembre en la Plaza Vörösmarty con más de 150 eventos culturales, 100 stands de artesanía tradicional húngara y chiringuitos para probar delicias de gastronomía típicas sin olvidarse del strudel y el ponche con especias.